La compañía prevé instalar paneles solares en establecimientos ubicados principalmente en Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura y Madrid.
Se trata de un etiquetado electrónico o ESL (Electronic Shelf Labels) que está conectado de forma inalámbrica a un sistema centralizado y que permite la transmisión rápida de datos como la descripción del producto y su precio.
El impacto medioambiental de ciertas actividades digitales todavía pasa desapercibido a pesar de que representa el 4 % del total de emisiones de CO2 a la atmósfera.