Propietarios e inversores coinciden en que el futuro pasa por una gestión cada vez más activa, capaz de adaptar los centros a nuevos hábitos, incorporar ocio, restauración y servicios, y utilizar datos y tecnología para anticiparse al consumidor.
Buena parte del futuro del mercado se está construyendo en los proyectos que verán la luz en los próximos años y que reflejan hacia dónde evolucionan estos activos.