Berto’s Milanesa ha abierto su primer restaurante en Zaragoza, el primero de la cadena fuera de Barcelona. El establecimiento, ubicado en el número 39 de la calle del Azoque, en el Casco Antiguo de la capital aragonesa, abrió sus puertas el 3 de octubre y cuenta con una superficie de 185 metros cuadrados y capacidad para más de 75 comensales.
La apertura supone un nuevo paso en la estrategia de expansión de la compañía, que apuesta por el modelo de franquicias para extender su propuesta gastronómica a nuevos mercados. Con su llegada a Zaragoza, la marca inicia su crecimiento fuera de Cataluña y suma un nuevo destino a su red de establecimientos.
La compañía ha elegido la capital aragonesa por su dinamismo gastronómico y su potencial como mercado para desarrollar el concepto. “Llegar a Zaragoza supone un paso muy especial para Berto’s Milanesa. Después de construir nuestra historia en Cataluña, dar el salto a una nueva ciudad nos permite compartir nuestro concepto y nuestra manera de entender la milanesa con un público nuevo, sin perder la esencia que nos ha traído hasta aquí”, señala Alberto Bonhomme, cofundador y CEO de la compañía.
Con la incorporación del establecimiento de Zaragoza, Berto’s Milanesa alcanza los ocho restaurantes y avanza en su objetivo de cerrar 2026 con un total de nueve locales. La compañía prevé continuar su expansión mediante nuevas aperturas en otras ciudades españolas, apoyándose en el modelo de franquicias para llevar su propuesta más allá de su mercado de origen.
Milanesas artesanales y una oferta para compartir
La propuesta gastronómica del nuevo restaurante mantiene el concepto de los establecimientos de Barcelona, con las milanesas artesanales como producto central. Las elaboraciones se preparan a diario en el obrador propio de la marca y la carta combina recetas clásicas, como la Napolitana o A Caballo, con creaciones propias, entre ellas la Mallorquina, elaborada con sobrasada artesanal y miel.
La oferta se completa con entrantes para compartir, como la provoleta y las focaccias, y postres como la chocotorta. El concepto busca ofrecer una experiencia de restauración informal, centrada en el producto y en el consumo compartido.
El diseño del local también reproduce la identidad de la cadena, inspirada en los bodegones de Buenos Aires y caracterizada por una estética cálida y desenfadada. La madera y otros materiales nobles se combinan con el rojo corporativo y detalles deportivos. Además, el restaurante incorpora las pantallas gigantes presentes en otros establecimientos de la marca, concebidas para retransmitir eventos deportivos y convertir el espacio en un punto de encuentro.













